Los sindicatos reclamaron que fuera multitudinaria y lo fue. Más de 15.000 trabajadores -una cifra muy similar a la plantilla del grupo Seat, 16.000 personas- ocuparon ayer el centro de Barcelona para defender la marca y el empleo en Seat, según rezaba la pancarta principal. La marcha fue el acto central de una huelga de 24 horas, que tuvo un seguimiento casi absoluto, en protesta por la reducción de plantilla en 1.346 trabajadores. Los sindicatos solicitaron una entrevista con el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ausente, que auguró "larga vida" a Seat , pero con "reordenaciones".
El inusual gentío que discurría por la estación de metro Universitat minutos antes de las 10 de la mañana, hora prevista para el inicio de la manifestación, anticipaba lo que los sindicatos calificaron de "éxito rotundo". La marcha echó a andar a las 10.15 horas con la presencia de los secretarios generales en Cataluña de la UGT, Josep Maria Àlvarez; Comisiones Obreras, Joan Coscubiela; y la CGT, Juan Carlos del Val, quienes arroparon a los líderes sindicales en Seat y a los responsables de las federaciones del metal de los respectivas centrales.
"Que Volkswagen entienda que le exigimos una mayor implicación", señaló Coscubiela. Para Àlvarez, "las negociaciones pueden avanzar, depende de la empresa". "Seat ha ganado más de 1.000 millones en los últimos diez años; si quiere hacer una reestructuración, la puede hacer", añadió Del Val.
La manifestación transcurrió en un ambiente reivindicativo por el centro comercial de la capital catalana, en medio de los escaparates de las principales firmas de moda y bajo la curiosa mirada de los turistas.
Entre consignas y cánticos como "ea, ea, ea, la Seat se cabrea" o "vote, vote, vote, alemán el que no vote", los miles de manifetsantes culminaron su peregrinación a las 11.30 horas en la plaza Sant Jaume, frente a un Palau de la Generalitat custodiado por unidades antidisturbios de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica.
Los líderes sindicales de Seat entraron a la sede del Gobierno catalán para solictar por escrito a Maragall una reunión. A la salida, y tras atender a los medios informativos, varios manifestantes -principalmente jóvenes- protagonizaron incidentes, al provocar una lluvia de huevos, latas de cerveza, palos de bandera e, incluso, paraguas, lo que puso en alerta a los mossos.
"Es una situación muy angustiosa", explica un trabajador para justificar su nerviosismo. "Tengo 27 años y llevo ocho en la empresa; doblo el sueldo a muchos compañeros. Con una hipoteca, ya me dirás que hago si me quedo en la calle".
La manifestación constituyó el acto central de una huelga de 24 horas que paralizó la producción en Seat. En un día normal, salen casi 1.800 vehículos de las fábricas. "Están en su derecho, pero la medida no ayuda" en la negociación, advirtió la empresa.
Ya por la tarde, desde el Parlament, Maragall anunció que se reunirá con los sindicatos y que "hablará" con el consorcio alemán. El presidente catalán auguró una "larga vida" a Seat en Cataluña, pero con las "reordenaciones que hagan falta".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005