General Motors, el mayor fabricante de coches del mundo con 324.000 empleados, sufrió ayer un nuevo golpe en Bolsa después de que la compañía revelara a las autoridades reguladoras de Estados Unidos que está revisando su cuenta de resultados del ejercicio fiscal 2001. GM, que atraviesa por serios problemas financieros, exageró sus ingresos ese año entre 300 y 400 millones de dólares, debido a un error cometido al contabilizar los créditos de sus proveedores.
Wall Street teme que este problema afecte a los resultados en años posteriores. A los problemas financieros que sufre el gigante de la automoción por el incremento de los costes de producción, la caída en las ventas y la reciente suspensión de pagos de su principal suministrador de componentes, Delphi, se le suma ahora la sombra de los borrones contables. En dos días, GM ha perdido un 15% de su capitalización. Sus títulos cayeron ayer a media sesión un 6,5% en New York y se colocaran en los 22,8 dólares, el nivel más bajo desde 1982. Los bancos de inversión prevén que los títulos de GM se hundan hasta los 16 dólares.
Bank of America considera que esta acumulación de problemas incrementa el riesgo de quiebra para la compañía y elevó por ello al 40% las posibilidades de que se produzca esta eventualidad en los próximos dos años.
Auditoría interna
GM acaba de comunicar al regulador del mercado de valores estadounidense (SEC) que está realizando una auditoría interna para revisar sus cuentas de 2001, el mismo año en el que se destapó el fraude en la eléctrica Enron.
La SEC empezó a investigar GM hace un año y al final de octubre le solicitó información sobre la contabilidad de sus pensiones y beneficios sociales, las transacciones con Delphi y otros costes con sus proveedores ante el temor de que pudiera haberse producido algún tipo de irregularidad. El gigante de la automoción reconoce ahora que contabilizó los créditos de sus proveedores como ingresos de 2001, lo que le llevó a exagerar sus cuentas de resultados hasta 400 millones. Ese año los beneficios fueron de 1.200 millones. La firma de Detroit pide a los inversores que no se fíen de las cuentas de ese año y advirtió de que los ajustes pueden afectar a ejercicios posteriores, pero no se precisa cómo. Y se intenta restar dramatismo a la situación explicando que los "ingresos están ahí", pero se colocaron "en el lugar equivocado".
Jerry Dubrowski, portavoz de la compañía, reiteró "que no es como si los ingresos no existieran, lo que pasa es que no debería aparecer en 2001". GM dispone de 30.000 millones en efectivo para financiar sus operaciones corrientes. Pero en el parqué se toman muy en serio la situación. De momento, la SEC no acusa a GM o a sus gestores de haber cometido algún tipo de irregularidad.
Y tampoco se precisa si este error contable está relacionado con la revisión de los resultados que anunció Delphi a comienzos de año, y que iba a afectar a varios ejercicios pasados. El mayor distribuidor de componentes para coches del mundo se desprendió de GM en 1999 y hace un mes se declaró en suspensión de pagos. Los responsables financieros de GM aseguraban hasta ahora que las transacciones con Delphi eran "muy apropiadas" y "simples".
GM acumula pérdidas de más de 3.000 millones de dólares este año. Los nuevos problemas contables incrementan la presión sobre el liderazgo de Rick Wagoner, presidente ejecutivo de GM, que en 2001 ejercía como consejero delegado del grupo automovilístico. La compañía ha perdido más del 40% de su capitalización este año y las agencias de crédito han rebajado la valoración de su deuda al nivel de bonos basura.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005