El grupo británico Echo & Bunnymen presenta esta noche en la Sala Arena de Madrid las canciones de Siberia, primer disco tras cuatro años de silencio y décimo en su carrera. Su líder y vocalista, Ian McCulloch (Liverpool, 1959), explica que llamó a su álbum así por "la gente que se envió allí en los tiempos de la Unión Soviética. Era gente llena de calor. Tenían tanto calor que la URSS no sabía qué hacer con ellos. El álbum habla del contraste de alguien con calor en un sitio tan frío".
En Siberia, canciones como Stormy weather, All because of you days, Sideways eight u On a life dejan de lado la tendencia a la gran orquestación de los dos últimos discos del grupo y les vuelven a situar en la estela de sonido oscuro, misterioso y deudor de la psicodelia de los Doors que mostraron en su primera época, a principios de los años ochenta. "Siberia se parece a nuestros primeros discos. Tiene ese sonido nuestro que es único y original. Nosotros, como Doors o Velvet Undeground, también tenemos un estilo propio, nuestra propia marca de calidad".
Ese sonido tiene que ver con el tratamiento de la tristeza como materia para las canciones, una forma de disentir de los tópicos del género que ha llevado a Ian McCulloch a comentar que él y su grupo se sienten "los Solzhenitsin del rock". "Usé la figura de Solzhenitsin por una cuestión mitad irónica y mitad seria. Siempre he sentido que nuestro grupo es el disidente del rock. Siempre intento alejarme de los clichés y lo arquetipos del rock. Por eso siempre estamos fuera de la corriente dominante".
Ello no implica que muchas bandas posteriores a ellos, como Coldplay, The Verve, Travis, Interpol, The Stills o The Coral, admitan abiertamente haber sido influidos por Echo & the Bunnymen. "Eso no es de ahora. Hasta grupos como Flaming Lips o la misma Courtney Love, que ha reconocido que éramos sus favoritos por delante de Nirvana. Hay gente que dice que U2 ha cogido cosas de nosotros, pero no soy yo quien lo dice", comenta McCulloch. Por cierto, con la banda de Bono emplea Ian McCulloch sus mayores dardos: "Es como ducharse cada día y sacudirte el pelo para que siempre te quede igual. Hay rumores de que Bono está calvo y lleva peluquín. Por eso cambia tanto de peinado. También por eso tiene que cambiar de estilo, porque nunca ha encontrado el suyo".
McCulloch no tiene una gran opinión del rock que se hace ahora: "Si hubiera ahora mucha gente como Rufus Wainright el nivel del rock estaría mucho más alto de lo que está". Además, el cantante desconfía de los revival de los ochenta: "A mí nunca me gustaron mucho los grupos de los ochenta, salvo nosotros, The Fall, New Order y algo de los Smiths. No me gustaba nada el sonido de sintetizadores y las percusiones a lo Thompson Twins o Howard Jones. Todo en los ochenta tenía un sonido falso".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005