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Las denuncias de irregularidades empañan las elecciones egipcias

Ni las urnas transparentes ni el despliegue de observadores locales han bastado para acabar con las intimidaciones y corruptelas de las elecciones egipcias. Los resultados de la primera fase de las legislativas confirmaron ayer el esperado triunfo de los candidatos del Partido Nacional Democrático (PND) de Hosni Mubarak, pero las denuncias de irregularidades ensombrecen la declarada voluntad de reforma del régimen.

La falta de suficientes jueces para vigilar las votaciones, tal como exige la ley desde el año 2000, ha obligado a celebrar los comicios en tres fases. El miércoles votaron los 10,75 millones de electores censados en 8 de las 27 provincias de Egipto, incluida El Cairo. Estaban en liza 164 escaños en 82 circunscripciones electorales por el sistema de voto uninominal a dos vueltas. De los 35 sitios atribuidos en la primera, 31 han ido a parar a miembros del partido gobernante, entre ellos destacados caciques como el presidente del Parlamento saliente, Fathi Sorur, y el jefe del gabinete presidencial, Zakaria Azmi.

Los otros cuatro diputados ya elegidos son independientes asociados con la prohibida pero tolerada organización de los Hermanos Musulmanes. Este grupo, que por primera vez en décadas ha podido hacer campaña y presentarse de forma abierta a las elecciones, también ha logrado que otros 41 de sus candidatos pasen a la segunda vuelta, el próximo martes, para los 66 escaños en los que nadie consiguió la mayoría absoluta y en los que se enfrentarán a aspirantes del PND.

Fracaso de la oposición

El resto de los puestos, hasta 164, aún estaban contándose anoche, pero esos resultados ya mostraban el fracaso de la oposición laica. El caso más destacado era el del mediático Ayman Nur, presidente del partido El Ghad, que ha perdido su escaño por el distrito cairota de Bab al Shariya ante un candidato del PND. En cuanto al Frente Nacional Unido por el Cambio, una alianza de 11 partidos políticos y organizaciones cívicas impulsada por Kifaya (el movimiento por la reforma), ni siquiera ha logrado colocar a uno de los suyos en la segunda vuelta.

A pesar de las notables mejoras en el clima electoral, las ONG denunciaron ayer la persistencia de casos de corrupción y de intimidaciones durante las votaciones. Algunos candidatos distribuían propaganda electoral a las puertas de varios colegios, y los propios compromisarios no escatimaban sus alabanzas dentro de esos recintos.

"Las autoridades han fracasado en instituir un mecanismo que asegure la credibilidad de los resultados", concluyó ayer el Comité Independiente para la Supervisión Electoral (CISE), que desplegó a 1.586 observadores. Las dos siguientes fases de las elecciones se celebrarán el 20 de noviembre y el 1 de diciembre, con lo que la distribución final de los 444 escaños de la nueva Asamblea Nacional no se conocerá hasta mediados de diciembre. Otros 10 diputados son nombrados por el presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005