El descenso de la violencia en Francia, aunque más lento de lo deseable, es un hecho desde el martes. Sirva como baremo el hecho de que pese a que 25 de los 100 departamentos franceses estaban autorizados a declarar el toque de queda en virtud del estado de emergencia, sólo fue utilizado en cinco, en no más de una treintena de barrios en toda Francia. La noche del miércoles al jueves, el número de coches incendiados fue de 482, un tercio de los que ardieron el domingo. El estado de urgencia podría ser anulado o ampliado el lunes, en la reunión del Consejo de ministros.
Pero el aparente retorno a la calma es un proceso frágil. Anoche comenzó otro largo fin de semana en Francia -hoy es un día festivo en el que se celebra el armisticio de la I Guerra Mundial- y nada garantiza un recrudecimiento de la violencia. Hoy, las asociaciones de vecinos de la periferia de París han convocado una marcha por la paz en la avenida de los Campos Elíseos, desde la plaza de la Concordia hasta el Arco del Triunfo. Los participantes llevarán pañuelos blancos en las manos. La policía ha detectado un importante flujo de mensajes, tanto por Internet como por SMS, llamando a provocar incidentes violentos en el centro de la capital francesa, que hasta la fecha no se ha visto afectado por los incendios de automóviles y las algaradas.
Algunos medios de comunicación, especialmente cadenas de televisión, han optado por no seguir dando el número de automóviles incendiados y mucho menos repartidos por ciudades, al considerar que esto creaba una especie de competición entre los jóvenes, que pugnaban por superar en su ciudad las cifras de acciones vandálicas de otras localidades.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005