Unos 2.500 comerciantes mayoristas, minoristas, empleados y residentes en Embajadores, muchos de ellos oriundos de China, se manifestaron a mediodía de ayer, y durante dos horas y media, en un recorrido céntrico comprendido entre las plazas de Tirso de Molina y de la Villa.
Protestaban así contra los planes municipales para hacer peatonal, en primavera de 2006, esa área del centro, que polariza el comercio al por mayor de Madrid y de la región, unos 800 establecimientos, con un impacto sobre el tráfico que muchos vecinos consideran agobiante.
Media hora antes de comenzar la manifestación, gran parte de los comercios de Lavapiés, Embajadores y Atocha, incluidos los norteafricanos, echó el cierre de sus establecimientos, que duró cuatro horas.
La manifestación, en la que la ausencia de magrebíes era evidente, congregó a unas 2.500 personas que recorrieron el trayecto provistas, en su mayoría, de carteles de mano, confeccionados con palillos de los empleados para comer al uso oriental.
En sus lemas identificaban la anunciada peatonalización de los barrios concernidos con la pérdida probable de unos 5.000 empleos y con el deterioro de su vitalidad económica que, tras años previos de postración, reivindican haber conseguido con su esfuerzo. Se trató de la primera protesta de comerciantes chinos en Europa, según miembros de las cinco organizaciones que convocaron la marcha.
El cierre al tráfico del cercano barrio de Las Letras causa ya pérdidas a comerciantes y dueños de bares, según los convocantes. Éstos aceptan negociar con el Ayuntamiento planes de movilidad para mitigar molestias al vecindario -admiten ruidos y atascos por la incesante carga y descarga-, pero sin que eso implique expulsar de Embajadores a los mayoristas.
El vicealcalde Manuel Cobo replicó que muchas calles de Lavapiés no son aptas para acoger este tipo de comercios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005