De Valdebernardo a Moratalaz. Si usted estaba tan tranquilo/a en el parque infantil de Valdebernardo, paralelo a la M-40, tan sólo pendiente de la merienda de su niño/a y de los toboganes y columpios, a partir de ahora, y gracias a la pasarela del señor alcalde, se tiene que preocupar un poquito.
Debe vigilar que, gracias al ahorro, han asentado dicha pasarela sobre un camino y una pista de bicicletas. Ciclistas, corredores y perros pasarán por el parque infantil. Su niño/a puede tener la gloriosa idea de irse hacia la pasarela, columpiándose sobre la barandilla y echar carreras por sus rampas y tirar la pelota a la M-40.
No se le vaya a ocurrir cruzar al otro lado, pues la susodicha pasarela termina sobre el anillo ciclista, y entre árbol a la derecha y árbol a la izquierda ni el ciclista le ve a usted, ni usted ve al ciclista. Gracias a Ruiz-Gallardón llegará a su casa ansioso por tomar una valeriana, no porque su niño/a le haya estresado, sino porque la pasarela le ha agotado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005