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Reportaje:

"¿Cuánto cobran los ediles madrileños?"

Un grupo de concejales japoneses visita San Fernando de Henares para conocer cómo funciona un Ayuntamiento

San Fernando de Henares

Llegaron puntuales, con ordenadores portátiles, grabadoras, cámaras de fotos y móviles de última generación. Y sin saber ni una palabra de español. Nueve concejales del municipio japonés de Kurume visitaron ayer San Fernando de Henares para conocer los entresijos de un Ayuntamiento madrileño. Un intérprete hizo de puente entre los conocimientos de unos y las preguntas de otros. La visita fue rápida: los visitantes llegaron en un microbús a las 9.30, y a las 11.00 se volvieron a montar en el mismo microbús.

Kurume tiene 300.000 habitantes y 90 concejales. San Fernando tiene 40.000 vecinos y 21 ediles, mayoritariamente de IU. "Pero son ciudades muy parecidas: Kurume también es una localidad periférica, y tenemos mucha industria", puntualizó Tamon Tanaka, uno de los nipones.

La concejal de Servicios Sociales, Mercedes Varas, y la coordinadora del Área Social del Ayuntamiento, Cristina Gutiérrez, fueron las encargadas de recibir a los japoneses y de contestar a sus exhaustivas preguntas. "¿Cuánto cobran los concejales?", "¿cómo funciona el pleno?", "si ustedes no ganan las próximas elecciones, ¿de qué van a vivir?" y "¿cómo se financian las campañas electorales?", inquirieron los japoneses. Algunos desplegaron un mapa de España con San Fernando rodeado con un círculo rojo. "Los concejales de San Fernando tienen uno de los sueldos más bajos, en su categoría, de la región. No podemos cobrar más que nuestros vecinos", contestaron las concejales. Las respuestas de las madrileñas fueron escuchadas en silencio y respondidas por los japoneses con asentimientos de cabeza, muchos "¡Ohhh!" e incluso algún "¡Ajá!".

En un inciso entre la batería de preguntas, las madrileñas propusieron visitar el nuevo centro de Servicios Sociales y "tomar luego un café". Hubo un silencio y miradas cruzadas. Luego, una de las ediles japonesas dijo algo con voz apremiante y el traductor, a los pocos segundos, exclamó: "Mmmm... No, gracias. Queremos hacer más preguntas".

Así que siguieron, sin cansancio. Las mujeres mostraron su interés por los permisos maternales y por las ayudas a la maternidad. Hubo un momento de confusión cuando el traductor hizo esta pregunta: "¿Qué hace este Ayuntamiento para frenar el consumismo entre los vecinos?". Las madrileñas se quedaron un poco perplejas, pero salieron bien del paso.

Los japoneses se fueron con prisas, sonrientes. A la pregunta de qué les había parecido la política española, contestaron al unísono, sin dejar de sonreír: "¡Diferente, todo muy diferente!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005