Leo con asombro en el periódico que Ronaldo acaba de jurar la Constitución Española y ya tiene la nacionalidad, después de un proceso que se inició en enero de este año.
Mi marido, con el que me casé hace siete años, se llama Rolando y comparte con el jugador de fútbol el color y el hecho de haber nacido en otro país, aunque no comparte ni el fútbol ni el trato que la Administración le dispensa.
También a mi marido le acaban de conceder la nacionalidad española, después de un largo proceso iniciado en diciembre de 2001 (¡cuatro años Rolando/10 escasos meses Ronaldo!) en el que hemos tenido que presentar sendas quejas ante el Consejo General del Poder Judicial y el propio Ministerio de Justicia, por la paralización del proceso sin causa alguna.
Pero al fin llegó la nacionalidad el mes pasado y Rolando también juró la Constitución, convencido de que a partir de ese momento podría disfrutar de su nueva situación jurídica, como al parecer va a disfrutar Ronaldo y su club, ya que según se cita en su noticia, podrá fichar a otro extracomunitario en diciembre.
Pues tampoco aquí son iguales Ronaldo (y su club) y Rolando, ya que a mi marido le han dicho que su carnet de identidad como español, y por tanto el disfrute efectivo de su nacionalidad, no será ejecutivo hasta que ésta se haya inscrito en el Registro Civil Central, y que el tiempo previsible para esta inscripción es de ¡un año!, que tendremos que añadir a los cuatro ya pasados.
A mí me gustaría que alguien me explicase en qué artículo de la Constitución se recoge el derecho superior que da tener un balón de fútbol entre las piernas (o un club), y que reduce plazos, simplifica trámites, da derechos de prelación y es un agravio comparativo para todos. De no estar estas diferencias amparadas por la ley, alguien tendría que dar explicaciones muy serias de cómo y por qué se producen y por supuesto, atajarlas.
Le deseo a Ronaldo (y a su club) que disfrute su nacionalidad; aunque mi marido y su club (nuestra hija y yo misma) tenga que seguir esperando, con la cara de pasmo que se nos ha quedado, explicaciones y nacionalidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005