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CARTAS AL DIRECTOR

Boicoteo a los productos catalanes

No me puedo creer que la gente se lo esté tomando en serio. No puedo creer que seamos un país lleno de inmaduros y que nos dejemos manipular por las campañas de intoxicación de un determinado Partido Político, sin "señalar" a nadie.

Trabajo en una empresa aragonesa con 17 trabajadores, la mayoría aragoneses, aunque también tenemos catalanes y navarros, lo cual, tal y como se están poniendo las cosas, debería ser comparado con el Toledo medieval, modelo de convivencia de "diferentes culturas". Pero además nuestro socio y mejor cliente es, vade retro, catalán, algo que no está de moda, pero que venimos haciendo desde hace años y, mire usted, no vamos a dejar de hacerlo, así que vamos a pasar, sin pretenderlo, a candidatos al Nobel de la Paz.

Pero lo que hoy me ha sorprendido y me ha llevado a escribirles es que los clientes de nuestra empresa socia-catalana se están dando de baja por el hecho-delito de ser catalanes, condenándoles por una propuesta de ley que ellos no han hecho y que la mayoría de gente que les condena ni siquiera ha leído, simplemente se han creído lo que de ella cuentan los manipuladores y con eso se creen en la obligación de condenar y ejecutar sentencia.

Los que se llevan hoy las manos a la cabeza por modificar la Constitución ayer simplemente la negaban, al igual que los Estatutos de autonomía de todas las comunidades. La defienden como si fuera la "ley de Dios", y no, no es la ley de Dios, son leyes de todos y entre todos podemos modificarlas y mejorarlas, ¿por qué no?

Que digan lo que quieran los políticos, que para eso están, y yo defenderé sobre todas las cosas el derecho a que las digan, pero de ahí a que nos creamos "todo" lo que dicen sin analizarlo y pasarle el filtro de la razón, la tolerancia y la lógica va un camino muy largo. Simplemente con que pensemos en nuestros propios bolsillos y el efecto dominó que el boicoteo a las empresas catalanas puede causar a toda la economía del país sería suficiente.

Cuando dejen de comprar un producto por ser catalán o vasco o andaluz, que, por qué no, también hay gente a la que les caen mal, espero que estén muy seguros de que el efecto rebote no les va a llegar a ustedes. No sea que la falta de tolerancia y democracia nos lleve también a la crisis económica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005