Ezker Batua (EB) se sumó ayer a la posición ya adelantada por Eusko Alkartasuna (EA) de limitar la Ponencia de Víctimas del Parlamento a los afectados por el terrorismo y constituir otros grupos de trabajo para otras eventuales conculcaciones de los derechos humanos. Los dos socios del Gobierno coinciden así en desmarcarse del PNV y ofrecer una misma solución a la crisis abierta por la decisión del presidente de la Comisión de Derechos Humanos, el peneuvista Iñigo Urkullu, de suprimir del nombre oficial de la ponencia la mención expresa al terrorismo y abrir al debate en su seno en el futuro otras cuestiones.
Con las manifestaciones hechas ayer por el portavoz de EB, Oskar Matute, ambos socios del PNV en el tripartito han instado a Urkullu a reconducir la crisis creada desde el nacimiento mismo de la nueva ponencia -la tercera similar que se crea en el Parlamento autónomo- por su decisión de retirar de su nombre la palabra "terrorismo", que denominaba al foro formado la pasada legislatura. A ello se suma su postura de no descartar acoger en ella "en el futuro" otras reclamaciones, como las de los presos de ETA, las víctimas de los GAL y la guerra sucia o quienes aseguran haber sido torturados.
La ponencia se constituyó la semana pasada dentro de la Comisión de Derechos Humanos y llevó la marca de la polémica desde esa reunión fundacional. La próxima cita está prevista para el día 16.
Tanto Aralar como EHAK se mostraron satisfechos de que el grupo de trabajo careciese de "calificativos", porque ello posibilitaría la atención a "las víctimas de todas las partes" y eso mismo levantó todas las alarmas en el PSE y el PP.
El silencio mantenido por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, adobado con unas declaraciones suyas en los pasillos de la Cámara en las que se mostró abierto a admitir "otros temas en el futuro", alimentaron la confusión y la polémica. Asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo y el Alto Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces Barba, se opusieron ala decisión. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) anunció incluso que no acudiría a ese foro.
EA fue el primer grupo del tripartito en reaccionar, el mismo día de constituirse la ponencia, y en proponer una solución. Su portavoz, Rafael Larreina, planteó dedicar ese grupo de trabajo en exclusiva a las víctimas del terrorismo y dejar la puerta abierta a constituir otros foros para otras eventuales conculcaciones de derechos humanos que cualquier grupo quiera someter a la Cámara.
"Un error tras otro"
"Se está cometiendo un error tras otro", declaró ayer a este periódico Larreina. "Se está hablando demasiado, haciendo batalla con las palabras y convirtiendo a las víctimas en elemento de confrontación, lo último que hay que hacer".
Matute abogó por ceñir la ponencia ya constituida en exclusiva a "las víctimas del terrorismo de ETA" y apuntó a la formación de otras dos, una para los afectados por la guerra sucia y otra para eventuales "conculcaciones de derechos civiles por parte de instituciones del Estado". Matute consideró esta fórmula como "la mejor manera de desbloquear" la situación. Ello, apuntó, debería "eliminar las dificultades" para el funcionamiento de la ponencia que suponen tanto la negativa a acudir de Covite como el pronunciamiento de Peces Barba.
El PSE advirtió ayer al PNV de que abandonará la ponencia si no limita su tarea a las víctimas del terrorismo, objetivo para el que la Cámara la constituyó. El coordinador y secretario de Organización de los socialistas vascos, Rodolfo Ares, dejó claro que no están dispuestos a permitir que en ese foro se metan asuntos ajenos a su cometido ya fijado, como pretenden Aralar y EHAK. Ares reiteró que si estas formaciones quieren tratar otras cuestiones deberian remitir sus preocupaciones a la Comisión de Derechos Humanos. Ares ya transmitió su advertencia a Urkullu y señaló que el nombre de la ponencia no preocupa a su partido, mientras cumpla el cometido para la que fue creada, es decir, velar por el cumplimiento de las 31 medidas dirigidas a las víctimas de ETA acordadas en pleno el pasado mes de febrero.
El representante del PP en la ponencia, Santiago Abascal, acusó a Urkullu y al PNV de estar causando "un daño irreparable a la ponencia y a las víctimas de ETA.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005