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Entrevista:ANA VEGA | Pedagoga

"Los juegos a veces favorecen la desigualdad entre niños y niñas"

El modelo de familia patriarcal, en el que el rol del hombre y la mujer está claramente diferenciado, "ha cambiado algo", aunque se sigue transmitiendo a los hijos e hijas. "Si comparamos mi educación con la de mi madre y la de mi abuela, ha habido cambios, pero todavía no está todo hecho, ni mucho menos", advierte la doctora en Pedagogía Ana Vega (La Palma, 1958), profesora del área de Didáctica y Orientación Escolar en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (Tenerife).

De hecho, Vega sostiene que todavía hoy, en las casas y en las escuelas, los padres y profesores, muchas veces sin quererlo, aceptan y favorecen los comportamientos de los niños tendentes a la independencia, el protagonismo, a usar un lenguaje que los convierte en actores principales y autónomos". "Permitimos que aflore la agresividad, porque forma parte de su sexo, porque son los fuertes. Sin embargo", advierte, "no nos damos cuenta de que esa situación puede llevar implícita una dependencia estructural de las niñas, que no sólo se convierten en actrices secundarias, sino que deben refugiarse en las esquinas para esquivar las pelotas, las carreras y las agresiones de los chicos". "Y aunque veamos la agresión", añade, "no intervenimos, porque nos consuela saber que ellas están destinadas para la sensibilidad, el sosiego, la obediencia, la ternura, la afectividad y la sumisión". La pedagoga canaria, que participó hace unos días en el congreso internacional organizado por el Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, bajo el título Niñas son, mujeres serán, llama a padres y profesores a asumir el cambio y a buscar alternativas que acaben con los estereotipos que rodean a niños y niñas.

Vega habló en el congreso sobre El juego y la identidad de género y propugna que los adultos no dirijan a los niños y niñas en sus diversiones. Sin embargo, consciente de que los juegos "pueden favorecer la desigualdad y la discriminación", insta a los padres y profesores a intervenir "decididamente" en ellos "cuando se compromete la igualdad, cuando están impregnados de roles sexuales".

También anima a los profesores a poner en práctica experiencias similares a la llevada a cabo en un colegio de Tenerife. Allí, con los niños se trabajan "valores positivos" ligados normalmente al mundo femenino y que tienen que ver con "los afectos, las emociones y la sensibilidad". Y con las niñas se ahonda en aspectos que se tiende a relacionar con el universo masculino, como "las actividades arriesgadas o el dominio del espacio público". "Se trata de compensar, valorando lo positivo de cada uno", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de noviembre de 2005