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Crónica:FÚTBOL | 12ª jornada de Liga

El Athletic cae en picado

El Alavés se da un festín en San Mamés y desnuda las carencias del equipo de Clemente

Hoy por hoy, si no fuera por el corazón, el Athletic no sería nada: un grupo amorfo, atolondrado, mal ubicado en el campo, con algunos desplantes al sol y las típicas dosis de mala suerte que suelen acompañar a los perdedores de la película. Si no fuera por el corazón y el público -que viene a ser lo mismo-, es tan poca cosa el Athletic que el Alavés de Piterman no sólo le ganó el partido sino que le ganó en todo: en estrategia, en velocidad, en habilidad, en saber estar, en calidad individual, y colectiva, y en el marcador.

El Athletic se ha encomendado a Javier Clemente, su viejo icono, que ayer debutaba por tercera vez en el banquillo de San Mamés, para vencer el pánico que se apodera día a día de La Catedral. El rubio de Barakaldo, fiel a su estilo -genio y figura-y acuciado por las bajas que asolan el centro del campo, se sacó a Lacruz de la chistera para que jugase a ratos de tercer central, a ratos de medio centro. La conclusión fue desoladora: el Athletic jugó sesenta minutos con diez futbolistas porque el chico jamás supo qué hacer, sobre todo ante un Alavés que aplicó por igual su superioridad numérica en esa zona y su dinamismo para desdoblarse en ataque.

ATHLETIC 0 - ALAVÉS 2

Athletic: Aranzubia; Iraola, Murillo, Prieto, Casas; Gurpegui, Lacruz (Tiko, m. 57); Etxeberria, Yeste, Javi González (Llorente, m. 65); y Urzaiz

Alavés: Constanzo; Gaspar (Coromina, m. 46), Sarriegi, Juanito, Poli; Lacen, Astudillo; Edu Alonso, Jandro (Bodipo, m. 62), Nené; y Rubén Navarro (Pellegrino, m. 84).

Goles: 0-1. M. 6. Murillo se traga un balón bombeado que Nené controla, le quiebra al central y marca de tiro cruzado. 0-2. M. 90. Jugada de Nené por la derecha y su centro lo cabecea Bodipo.

Árbitro: Rodríguez Santiago. Amonestó a Yeste, Gurpegui, Rubén Navarro, Astudillo y Juanito.

Unos 39.000 espectadores en San Mamés.

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A Clemente le gustan las partidas fuertes y arriesgadas. Ayer perdió. Pero no fue el único. Murillo vivió la peor tarde de su vida desde que debutó en el Athletic, ridiculizado por Nené, un lujo para el Alavés, que a priori no iba a jugar en beneficio de Bodipo, quien no se recuperó a tiempo. Bueno sí, porque salió al final y marcó el segundo gol. La sangría de los centrales rojiblancos es imparable. No atacan el balón, lo dejan botar para perder la ventaja y no lo saben sacar jugado. Por eso a los seis minutos ya ganaba el Alavés, que se había cosido el balón a la bota gracias a las filigranas de Nené (nunca nadie ha jugado tanto de tacón en San Mamés en los últimos 20 años) y al coraje de Astudillo (que debió ser expulsado, como Yeste, ambos perdonados por un mal árbitro) o la sabiduría de Jandro, siempre bien colocado.

Pero el fútbol tiene paradojas inexplicables. En el peor partido de la década del Athletic, Etxeberria se pareció a sí mismo y dejó dos o tres balones de gol que por falta de costumbre sus compañeros dejaron pasar. Los estadísticos rojiblancos dirán que el Athletic chocó dos veces con la madera (Urzaiz y Prieto) y que Yeste falló un penalti inexistente de Sarriegi.

Pero lo cierto es que el Athletic no carbura, no piensa, y que el Alavés le dió un repaso en toda regla. Desde el portero hasta el delantero centro, todos fueron superiores a los rojiblancos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de noviembre de 2005