El torero de espectáculo: El Fandi, a base de una férrea decisión, realizó una inspirada faena al octavo, un bobo manso que se frenaba. Quieto, bajó la sarga y, con tersura, enhebró templados redondos y naturales. Terminó jugando con el astado. En éste y en el manso cuarto, el granadino hizo gala de sus grandes dotes de banderillero al colocar soberbios pares de banderillas, a la moviola y al violín. La afición lo ovacionó de pie.
Después de batallar con el violento y revoltoso tercero, El Cuate ejecutó una variada y emocionante faena, que en una gélida tarde calentó el ambiente. Aguantando horrores bajó el engaño y plasmó su toreo. Aunque el manso séptimo traía la cabeza arriba y derrotaba, el de Cadereyta lo obligó a humillar. En su emotiva faena, con gusto realizó su muleteo.
De Santiago / El Conde, Morante, El Cuate, El Fandi
Toros de De Santiago, desiguales, flojos; descastados, descompuestos y difíciles, pitados en el arrastre, salvo el 1º. El Conde: aviso y al tercio; silencio. Morante de la Puebla: aviso y silencio; aviso y al tercio. El Cuate: oreja; oreja protestada. El Fandi: aplausos y oreja. Monumental Plaza México, 20 de noviembre. 3ª corrida de la temporada. Media entrada.
Pese a que el soso segundo punteaba y carecía de fijeza, el embrujo del toreo de Morante fue la característica de su quehacer de capa. En su acompasado trasteo deleitó su terso estilo. Sin importarle al diestro de Puebla del Río lo aplomado y el cabeceo del soso sexto, le sacó los recorridos que quiso. Volvió a sobresalir el embrujo en su toreo. En ambos ejemplares perdió los trofeos por mal uso del acero.
El Conde saludó con rítmicas verónicas al fijo primero, que también instrumentó al quitar. Se lució en banderillas, colocando con vistosidad los palitroques. En su acoplado muleteo al noble enemigo, trazó un toreo con empaque y, por no coronarlo con la toledana, no obtuvo trofeo. Al salir el chico quinto, empezó una protesta que pedía la devolución de la anovillada res. Como esto no aconteció, se generalizó la bronca y el público no prestó atención a la labor del diestro de Guadalajara.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005