A los gobiernos y sus respectivos partidos políticos se les conoce, al igual que a las personas, por sus hechos y no por sus palabras. La semana pasada, en la WTM (World Travel Market), la feria de turismo más importante del mundo, la consejera de Turismo se reúne con los principales promotores y empresarios para promocionar, ¿adivinan qué?, "golf y náutica"... Por toda la provincia de Alicante, miles de personas en pueblos y ciudades venimos manifestándonos desde hace ya algún tiempo contra el atropello sin freno de las promotoras de golf y urbanizaciones, que literalmente se quieren comer nuestro territorio, además de multiplicar la población de muchos municipios (por 5, 10 o más, aunque eso da para otra carta). Si los proyectos presentados en municipios grandes desbordan la capacidad de las asociaciones, agrupaciones cívicas y ecologistas de recurrirlos, imagínese en el entorno rural... (¡Sí, en Penáguila también va un campo de golf!, en plena huerta de Orxeta, otro).
La voracidad de las constructoras ya sabemos, no conoce límite. La costa es "historia". Ahora el negocio está en el "interior", como muestran los carteles de las inmobiliarias. Vistas, pueblos tranquilos, montaña, eso es lo que demanda el nuevo cliente, principalmente británico.
Tranquilidad, el pastel es grande, hay docenas y docenas de pueblos de interior con una economía agrícola terriblemente pobre, una población desestructurada y nulos ingresos de la administración siquiera para pagar sueldos de maestros o poner transporte escolar... ahí están los promotores que vienen a salvarnos la vida.
En Mallorca, echaron el freno hace ya algún tiempo para, como dicen, "ser menos ricos para vivir mejor". Mientras, en la Costa Blanca, nuestros gobernantes han decidido que algunos se hagan infinitamente más ricos para que todos los demás vivamos peor.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 2005