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El barítono Carlos Álvarez dimite como presidente de su fundación

El artista malagueño avisa de la prohibición de utilizar su nombre

El barítono Carlos Álvarez anunció ayer su dimisión irrevocable como presidente ejecutivo de la fundación lírica que lleva su nombre, puesto al que accedió hace sólo ocho días. Álvarez asumió la presidencia tras el abandono de varios patronos y representantes de Diputación, Junta, y el Ayuntamiento de Málaga, que dejaron sus cargos. El barítono avisó de que su renuncia comporta la prohibición de usar su nombre.

"La decisión es irrevocable y no hay marcha atrás", dijo el cantor. La fundación deberá ahora convocar una asamblea extraordinaria para reconducir la situación tras la inesperada dimisión. El artista alegó que no está acostumbrado a que sus ilusiones y opiniones traducidas por otros "sean las que aparezcan en la opinión publicada", y apuntó hacia la presión ejercida sobre la dirección "desde la propia entidad" como una de las razones que inspiran su decisión.

"Es posible que el que no esté a la altura de la fundación sea yo, porque no estoy dispuesto a ser explicado, interpretado y encontrarme cada día con algo distinto", adujo. Álvarez añadió que su renuncia no responde a las críticas o mal interpretaciones aparecidas en prensa. "Ese malestar de la fundación no tiene interlocutor visible, y ante el que no conozco ninguna solución", expresó. "La descomposición del organigrama de la fundación obedece a una situación de implosión suscitada por presiones internas lo suficientemente eficaces para que haya renuncias de patronos y suspensiones de aportaciones", añadió. El barítono defendió la labor de la gerente, Paloma Vázquez, y criticó que su labor recibiera críticas antes incluso de que la fundación se constituyera el pasado abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005