La temporada de esquí comienza con presencia cada vez más habitual de chips y aparatos electrónicos en el equipaje del esquiador. Desde walkie talkies (en la alta montaña más prácticos y baratos que los móviles) a esquís con chips en sus tablas, por supuesto siempre carving, para contrarrestar el peso en los giros. Las gafas son irrompibles, ligeras antivaho y antiniebla, los cascos de peso pluma, que abrigan a la vez que permiten la audición, y la ropa llega con música en sus botones o con calefacción. Hasta para evitarse las engorrosas colas llegan los forfaits con chips o los relojes con el pase incorporado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005