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González dice que cualquier error del Gobierno con ETA será menor que el de Aznar

Un debate sobre la necesidad de nuevos liderazgos en Europa acabó derivando ayer en una crítica a la actitud del principal partido de la oposición con respecto a los intentos del Ejecutivo de acabar con el terrorismo de ETA. En la misma mesa, en la escuela de negocios ESADE de Madrid, se juntaron más de 36 años de experiencia de gobierno, la del ex presidente del Ejecutivo Felipe González y la del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, acompañados del abogado Antonio Garrigues. Fue el ex presidente, al final del acto, quien se refirió a la actitud del PP. Y fue rotundo: "Si es un error lo que el Gobierno hace ahora, que podría serlo, porque la opinión es libre, el error de 1998 [cuando gobernaba José María Aznar], con la tregua indefinida, pero no incondicional basada en el Pacto de Lizarra, era 10 veces mayor".

González, que en su exposición inicial sólo se había referido a la situación de la UE y a sus retos en el mundo globalizado, subrayó que todos los Ejecutivos "se han sentido en la obligación" de intentar buscar una salida al terrorismo y que ningún presidente "ha dejado de intentarlo", pero que el único que "ha sido deslegitimado" por ello ha sido el de José Luis Rodríguez Zapatero. Aprovechó entonces para referirse al actual clima político. En su opinión la crispación existente es totalmente achacable al PP, que, en su opinión, arrecia cuando ese partido se encuentra en la oposición.

Liderazgo compartido

En clave internacional, el ex presidente subrayó que para hacer frente a los retos que plantea la situación internacional, en la que Estados Unidos y los países asiáticos siguen siendo economías pujantes, Europa requiere de un liderazgo compartido "porque está en una decadencia dulce que hay que detener". Y así el ex presidente reclamó que se afronten las reformas e impulsos necesarios para hacer frente a la competencia global: defendió la revisión del modelo de protección social, la competitividad, la investigación y el desarrollo y la productividad por hora trabajada, así como la definición de una política exterior y de seguridad común.

Durante el debate se mencionó en varias ocasiones a Tony Blair como ejemplo de buen líder, pero también se destacó su alineamiento con los intereses estadounidenses. Pujol dijo: "Muy bueno, pero no es de los nuestros". Tras referirse a los grandes líderes europeos, como Giscard D'Estaing o De Gaulle, el ex presidente catalán aseguró que éstos tenían sobre todo "ideas y objetivos claros, un gran bagaje vital, e inspiraban confianza". Pujol remarcó que Europa tiene que buscar elementos de cohesión y mostró su esperanza de que se fragüen líderes que luchen por esos ideales. Garrigues abundó en esa idea y señaló que Europa "vive los momentos más tristes, pobres e inquietantes de su reciente historia". Y destacó: "Que el liderazgo de la globalización recaiga sólo sobre EE UU es preocupante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005