Los paisajes del norte de Europa, una ciudad del condado de Yoknapatawpha en el sur de Estados Unidos, algún pueblo abandonado de Jalisco, un mediocre lugar provinciano de Uruguay y Buenos Aires. Todos esos lugares tomaron vida sobre un escueto escenario en el teatro Diana de Guadalajara -un par de butacas, una mesa baja, una discreta pantalla- en La verdad de las mentiras, el montaje de Joan Ollé a partir de la lectura de Mario Vargas Llosa de cinco relatos: de Isak Dinesen, William Faulkner, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges.
Sobre el escenario, el escritor y Aitana Sánchez-Gijón. Poco más: sus voces, los gestos contenidos de sus cuerpos y el inmenso poder de la literatura que nos permite vivir otras vidas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 2005