Los opositores a la línea de 400.000 voltios protagonizaron ayer en Girona una gran demostración de fuerza y unidad transfronteriza contra el proyecto de tendido eléctrico. Unas 5.000 personas, mayoritariamente de poblaciones afectadas por el posible trazado, se manifestaron lanzando proclamas contra la infraestructura y exhibiendo un sinfín de pancartas contra el proyecto.
Entre los manifestantes se encontraban ediles y representantes de 45 consistorios catalanes y 34 franceses, muchos de los cuales fletaron autocares para acudir a la manifestación. El número de 5.000 manifestantes, según los cálculos de este periódico, se elevó a "más de 20.000", según los organizadores.
El manifiesto conjunto de las entidades convocantes -las plataformas cívicas y las agrupaciones de municipios de ambos lados de la frontera- insiste en el "rechazo contundente" al proyecto y advierte de que no se dejará plantar "ni una sola torre, ni un solo metro de cable". El texto define la línea como "un sombra proyectada ahora hacia aquí, ahora hacia allí, por unos gobernantes indignos", a quienes acusan de engañar al pueblo "con falsas necesidades" y de jugar con sus sentimientos. En referencia a la presencia de representantes de ambos lados de la frontera, el manifiesto reza: "Somos un pueblo roto por una frontera, pero unido por una imposición".
A diferencia de otras manifestaciones recientes, la representación de diputados y políticos de ERC e ICV, partidos que se oponen al proyecto, era ayer mucho menor. Algunas de las pancartas denunciaban la posición de los ecosocialistas. Entre los municipios que congregaron un mayor número de manifestantes destaca Maçanet de Cabrenys, de donde llegaron algunos autobuses.Los manifestantes corearon gritos y consignas contra la infraestructura eléctrica: "La MAT (muy alta tensión), ni aquí ni en ninguna parte", "queremos la tierra verde, las torres a la mierda" y "el plan de energía es una porquería".
La convocatoria transcurrió con gran civismo, combinando el tono festivo con la reivindicación. Algunos manifestantes acudieron disfrazados: uno de ellos lucía un casco del que emergían dos torres de alta tensión y tapaba su rostro con la careta de una calavera. El lema No pasarán, impreso en las camisetas fluorescentes que lucían muchos de los manifestantes, fue el más repetido. El burro catalán que derriba de una coz una torre de alta tensión se ha convertido también en el icono más exitoso del movimiento opositor.
Tras un recorrido por las calles de la ciudad, la manifestación acabó en la plaza del mercado municipal con la lectura del manifiesto por el actor Martí Peraferrer, a la que siguió un concierto protagonizado por el cantante Titot y el grupo rosellonés Blues de Picolat. Antes, los manifestantes corearon la canción L'estaca. "Nuestros gobernantes y las instituciones europeas deben saber que nuestra resolución es firme, unitaria y sin fisuras. Deben saber que si continúan actuando de esta manera se encontrarán con el rechazo más contundente", se afirma en el manifiesto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005