Se preguntaba Rafael Alberti, tal vez con el ritmo que el grupo Jarcha puso a su poema: "¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?". Parafraseándolo, un portal dedicado a la poesía plantea en Internet: "¿Qué cantan los que cantan?". De Bob Dylan a Luz Casal, pasando por The Beatles, Edith Piaf, Jacques Brel, Joan Baez, Maria del Mar Bonet, Caetano Veloso, Leonard Cohen, Van Morrison, Joan Manuel Serrat, Camarón, Janis Joplin, o Manu Chao, ofrece una larga lista, irremediablemente incompleta, de poemas musicados o versos adaptados. Es una vieja atracción, una estrategia antigua, no siempre afortunada, la del poeta y el cantante, la de los escritores y los músicos. Entre nosotros, gentes como Raimon y Ovidi Montllor la han puesto en práctica al componer para autores clásicos y no tan clásicos. Pero, ¿qué cantan los poetas valencianos de ahora? ¿Qué cantan los que cantan? Pues, por ejemplo, Orgànic, ese disco extraordinario de Miquel Gil donde los versos de Enric Casasses, Anna Montero, Joan Barceló, Antoni Fornés o Ramon Guillem cobran una textura densa gracias a la fusión de elementos procedentes del norte y del sur del espacio sonoro del Mediterráneo, enredados en las raíces fecundas de melodías como el fandango, la habanera, el bolero, la bulería, la dansà o la jota. También los ritmos árabes y aflamencados. Como los del reciente trabajo de Miguel Poveda, un joven cantaor de Badalona que ha deslumbrado a los especialistas desde que saltó a la palestra en 1993 en el Festival de Cante de las Minas de la Unión. Desglaç, que así se titula su disco, aborda poemas de Jacint Verdaguer, Joan Brossa, Gabriel Ferrater o Maria Mercè Marçal, y de Joan Margarit, de Sebastià Alzamora, de Joan Barceló o del valenciano Josep Piera. Esta última pieza, Ara, es todo un prodigio de emoción y sensibilidad. Como estremecedora resulta la versión de Boca seca, un poema de Narcís Comadira que cobra toda su fuerza con la colaboración precisamente de Miquel Gil y su voz áspera cuando canta "hem cridat fins a no poder més...". Fue Miquel Gil una de las figuras del festival Womex 2005 que se celebró en Newcastle para atestiguar con brillantez que la World music, tan cosmopolita, es un tesoro que emerge de la tradición y de la tierra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005