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APUNTES

El paso de la LOU: de vicerrector a delegado

En el CADE, el estudiante siempre ha sido el protagonista no el usuario de un servicio y esto se evidencia en que las políticas y los programas que desarrolla vienen marcados por la implicación directa de un estudiante en el gobierno de la universidad. Antes un vicerrector, ahora un delegado. Ya en 1984, el rectorado de la Universitat de València, con Ramón Lapiedra en el cargo, dio a este estudiante el estatus de vicerrector, una equiparación para resaltar la importancia de esta figura, que sólo se dio dentro del sistema universitario público español en la Universidad de Vigo. Por el cargo pasaron nueve jóvenes, el primero Vicent Martínez, que hoy es profesor titular de astronomía y astrofísica en la Universitat de València y dirige el Observatorio Astronómico, hasta llegar a Eduard Ramírez. El décimo, Joan Enric Úbeda, pasó a ser delegado de Estudiantes y no por voluntad expresa de la Universitat sino por la entrada en vigor de la LOU implantada por el anterior gobierno, una ley que imponía que el vicerrector debía ser un funcionario doctor. Y a pesar de que las funciones y tratamiento del ahora delegado de estudiantes y el extinto vicerrector son las mismas, como aclara el actual delegado, no es lo mismo en un país enconado en irresolubles debates nominales como el existente para encontrar una fórmula que defina la identidad de Cataluña a través de su Estatuto. Úbeda opina que si la reforma de la LOU modificara este artículo, la Universitat volvería a otorgar a un estudiante el estatus de vicerrector. De momento, considera positivo que el borrador contemple la creación de un Consejo estatal de estudiantes, como un órgano que actúe de interlocutor principal entre el gobierno y otras instituciones en los temas relacionados con el alumnado universitario.

La actual LOU puso en jaque la autonomía universitaria y se visualizó en la alta abstención registrada por parte de los estudiantes en las elecciones a rector, las primeras por sufragio universal ponderado, cuyo primer proceso electoral se desarrolló en la Universitat. Aquí acudieron a votar un 11,69% de los estudiantes. No obstante, fue el porcentaje más alto porque las dos siguientes universidades en aplicar el sistema, en la de Girona y en la Autónoma de Barcelona, acudieron a votar un 3,9% y un 2,4%, respectivamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005