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Reportaje:AJEDREZ | Picaresca informática

'Chips' y trampas

Inhibidores de ondas contra las ayudas ilegales a través de computadoras

Un teléfono móvil, una pequeña computadora escondida en el bolsillo o un microauricular para recibir soplos de un amigo bastan hoy para hacer trampas en el ajedrez. Últimamente, han aumentado los engaños flagrantes, pero también las sospechas, como en el caso de Gabriel Pons, de 67 años, expulsado sin pruebas indiscutibles de una competición en Calviá (Mallorca). La solución, cara, está en los detectores de metales y los inhibidores de ondas.

Los mejores programas informáticos están ya, como mínimo, al nivel de los diez primeros jugadores de carne y hueso. Hydra, Fritz y Junior han ganado recientemente en Bilbao por 8-4 a tres ex campeones mundiales: el ucraniano Ruslan Ponomáriov, el uzbeko Rustam Kasimyánov y el ruso Alexánder Jálifman. Sin embargo, el ajedrez humano seguirá siendo interesante porque a nadie se le ocurre mezclarlos. El problema está en que alguien reciba ayuda ilegal de las computadoras durante las partidas.

Ni siquiera los detectores de metales que se instalaron en el reciente Campeonato del Mundo de San Luis (Argentina) son ya suficientes. "Estaban calibrados para detectar armas, no minicomputadoras", dijo uno de los participantes, Kasimyánov, a la revista 64.

Hay microauriculares indetectables que pueden comunicar al jugador con otra persona en el exterior y conectada con Fritz, por citar el programa más vendido. Así, es probable que los organizadores de los grandes eventos tengan que recurrir pronto a inhibidores de ondas similares a los de la Guardia Civil. Pero en los modestos eso es impensable por carísimo.

Mientras tanto, pueden producirse más casos, como el de Gabriel Pons, vigente campeón de Mallorca y reciente vencedor de varios grandes maestros, a los 67 años, tras haber sido del montón hasta que se jubiló. Él atribuye esa formidable progresión a que ahora se entrena tres horas cada día con Fritz, pero las sospechas crecieron en octubre cuando ganó una espectacular partida al reputado gran maestro ruso Óleg Kornéiev en Es Vermar (Mallorca). Éste comparó cada jugada de Pons con las de Fritz y otros programas en las mismas posiciones y concluyó: "Coinciden en más de un 90%".

Un mes después, en Calviá, los organizadores del Campeonato de España de Veteranos sometieron a Pons a una vigilancia especial y vieron que introducía una mano en un bolsillo con frecuencia y que, en efecto, muchas de sus jugadas coincidían con las de Fritz. Dedujeron que las registraba en un ordenador de bolsillo y recibía la respuesta de éste por un microauricular. De modo que le pidieron permiso para registrarle y él, dicen, se negó, por lo que le expulsaron.

"Fue una injusticia con alevosía. Yo pedí que me registrara un médico, pero se negaron. Entonces, propusieron que me registrase un policía, como si fuera un delincuente, y me negué. Pregunté quién me acusaba y no me lo dijeron. La explicación de que mi juego se parezca al de Fritz es que conozco muy bien el programa. Incluso le he ganado partidas rápidas, de cinco minutos, algo que muy pocos logran. Pero ahora, con esta injusticia, he perdido la ilusión por el ajedrez", ha declarado Pons a este periódico. Sin embargo, Sergio Estremera, portavoz de la organización, ha negado que Pons pidiera un médico.

En los últimos años se han dado casos flagrantes: el italiano Renato Scarenzio, de 64 años, jugaba en Niza con la gabardina puesta y escondía en ella un miniordenador especial para invidentes. Otro pícaro digno de mención es el alemán Clemens Alwermannm quien, en Böblingen, anunció un jaque mate con ocho jugadas de antelación en una posición en la que ni el ruso Gari Kaspárov sería capaz de hacerlo. El propio Kaspárov advierte: "Éste, no el del dopaje, es ahora el gran problema del ajedrez".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005