El Departamento vasco de Interior atribuye a ETA el ataque con un artefacto explosivo cometido en la madrugada de ayer contra la oficina de Correos de Igorre (Vizcaya). El atentado no causó heridos, pero sí daños materiales en el local. La composición del artefacto empleado es similar
a la de las dos bombas que la banda hizo estallar el pasado martes, coincidiendo con la celebración de la Constitución, en sendas oficinas de Correos de la localidad navarra de Alsasua y la guipuzcoana de Zumarraga.
La oficina atacada abrirá hoy sus puertas y ofrecerá sus servicios con normalidad, según declaró un portavoz de la firma postal. Más de una decena de trabajadores realizaron ayer mismo las primeras reparaciones y limpiaron el local para que el atentado afecte lo mínimo posible a los usuarios. Los mayores desperfectos se produjeron en el área destinada a los carteros y, en menor medida, en la zona de atención al público.
Las reacciones de condena al atentado de Igorre, donde ayer se celebraba una prueba internacional de ciclo cross, se sucedieron a lo largo de la jornada. Para el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, supone un "desmentido contundente a los cantos de sirena de quienes han renunciado a acabar con la banda terrorista y sólo aspiran a sentarse a negociar con ella". El secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, replicó que el Gobierno "está combatiendo implacablemente al terrorismo: deteniendo a comandos, a terroristas, juzgándolos y metiéndoles en la cárcel".
El Ejecutivo vasco difundió un comunicado en el que enfatizó que ninguna bomba "va a frustrar la esperanza de paz" implantada en la sociedad vasca. EA calificó el atentado de "claro obstáculo", EB, de "incompatible con la normalización" y Aralar consideró que se trata de "un mal síntoma".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005