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Crítica:FLAMENCO

La brillantez del grito

Arcángel hizo un largo recital de más de hora y media de duración. Un buen recital, poniendo la voz arriba, como a él le gusta cantar. Tiene una voz limpia y tersa, que llega con facilidad al público. Una voz efectiva, brillante antes que nada, puesto que se expresa siempre en el grito.

Instalado en esa forma de decir el cante, Arcángel demuestra dominar prácticamente todas las familias, de la caña a las alegrías, con solvencia y autoridad. Hace un cante tradicional, aunque a veces tiene expresiones personales sumamente efectivas. En las alegrías por ejemplo, que termina con acentos propios de gran belleza. Ahí su grito es exasperado, está al límite de sus posibilidades. También las siguiriyas su acento está lleno de novedad, recreándose en la queja más sentida.

Recital de Arcángel

Con Miguel Ángel Cortés a la guitarra. San Juan Evangelista. Madrid, 10 de diciembre.

Fue el Arcángel más sentido, el que domina el cante en todo momento. Hacía tiempo que no le oíamos tan centrado y tan brillante, aun siendo cierto que se olvida de los bajos. Pero la belleza de su voz brilla en todo momento y el grito en el que está permanentemente le permite lucirse de sobra.

La guitarra de Miguel Ángel Cortés le acompañó muy bien, cuidando extraordinariamente los matices.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005