Los primeros resultados oficiales de las elecciones presidenciales celebradas ayer en Chile, con el 82,44% escrutado, confirmaron las previsiones realizadas en los últimos días: la socialista Michelle Bachelet -candidata de la Concertación, la coalición de centro-izquierda en el Gobierno desde hace 16 años- vencía con el 45,76%, porcentaje insuficiente para alcanzar la presidencia en la primera vuelta. Bachelet disputará la segunda el 15 de enero con el empresario derechista Sebastián Piñera, de Renovación Nacional (RN), que obtenía el 25,65% de los sufragios. A poca distancia de éste se situaba el derechista Joaquín Lavín, con el 23,31%, que reconoció su derrota y anunció su apoyo a Piñera.suficiente para alcanzar la presidencia en la primera vuelta.
Las cifras provisionales arrojan una gran igualdad de fuerzas entre la derecha y la izquierda, un factor decisivo de cara a la segunda vuelta. "Nadie se va de vacaciones", subrayaba ayer el senador Hernán Larraín, uno de los portavoces de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido de Lavín.
Más allá de los datos, las elecciones se caracterizaron por una participación masiva, la ausencia de incidentes significativos y un gran interés de muchos votantes, que siguieron después en los colegios electorales el recuento para averiguar quién será el sucesor en La Moneda de Ricardo Lagos y ocupará la presidencia de la República durante los próximos cuatro años a partir del próximo 11 de marzo.
"Estoy tranquila, estoy confiada, sé que vamos a ganar. Y estoy confiada en que por primera vez en la historia de Chile vamos a elegir a la primera mujer presidenta", señaló Bachelet después de que acudiera a votar acompañada por su madre e hija. Grupos de mujeres votantes coreaban en el lugar: "¡Se siente, se siente, Michelle Presidente!". Pasada la medianoche, hora española, el presidente de la Democracia Cristana (DC), el socio mayoritario de la Concertación, Adolfo Zaldívar, llamó a sus seguidores a celebrar el triunfo.
"Va a haber segunda vuelta porque Chile sigue siendo un país muy machista y los hombres se resisten a votar a una mujer", aseguró el diputado democristiano Jorge Burgos mientras aguardaba a depositar su voto en el Estadio Nacional de Santiago junto a Soledad Alvear, líder del partido y ex ministra de Exteriores. "No siento nostalgia de que mi nombre no esté en las papeletas de presidente. He tomado la decisión de presentarme a senadora y estoy en eso". Alvear disputó en primarias a Bachelet la candidatura de la Concertación y renunció antes de que se votara.
Joaquín Lavín insistió en el mismo momento de votar en su oferta a Piñera para que la derecha una sus fuerzas de cara a la segunda vuelta, algo que ya daban por hecho en la Concertación. "La derecha cuando ve que puede llegar al poder es como un tigre hambriento que huele la carne", aseguró el senador socialista José Antonio Viera Gallo para ilustrar su opinión de que se unirá pese a las diferencias previas.
Por su parte, Piñera, quien fue recibido con algunos abucheos en la sala de votación de un colegio de Santiago, no esperó a depositar su papeleta para hacer propuestas a Bachelet ante la segunda vuelta. "Propongo que hagamos dos debates electorales y nos tomemos 48 horas de vacaciones", señaló.
El cuarto candidato en pugna, Tomás Hirsch, de la coalición Juntos Podemos Más, que agrupa a los partidos Comunista y Humanista, afirmó que si obtenía el 7% sería "un gran triunfo" en la construcción de una opción de largo plazo contra el modelo neoliberal. Se quedó en el 5,27%.
Además de la carrera presidencial, 8,2 millones de chilenos votaban también para renovar la totalidad de la Cámara de Diputados (120 parlamentarios) y la mitad del Senado. Por primera vez desde el retorno de la democracia, en 1990, cuando comience la nueva legislatura el 11 de marzo próximo, la Cámara Alta estará integrada únicamente por senadores electos y no habrá ya vitalicios. Los primeros resultados otorgaban a la Concertación el 51,06% sobre la Alianza por Chile, que reúne a los dos partidos de la derecha, con el 39,18%.
Chile amaneció ayer paralizado ante la convocatoria electoral. Cines, centros comerciales y grandes negocios -que habitualmente abren los domingos- debían permanecer cerrados hasta cuatro horas después del cierre de las urnas. Además, había prohibición de vender alcohol desde la medianoche del sábado.
La mayor urna del país
Bajo un sol de justicia, alrededor del Estadio Nacional se agolpan miles de votantes que aguardan pacientemente a depositar sus papeletas en las urnas instaladas en los soportales del edificio. Hombres y mujeres, en filas y sectores separados, como en todo el país, una tradición histórica de cuando se legalizó en 1949 el voto femenino y se decidió segregar a los sexos para evitar que los hombres influyeran sobre las mujeres. Muchos de los votantes son jóvenes, aunque no faltan los veteranos. "He conocido a 16 presidentes", señala un anciano de 90 años. "Yo perdí la cuenta", añade su mujer.
El Estadio Nacional sirvió en 1973 a la dictadura de Augusto Pinochet como el mayor campo de detención y llegó a albergar a unos 15.000 prisioneros políticos, muchos de ellos torturados e interrogados en los camarines y en el vecino velódromo. Por esos ajustes de cuentas que a veces hace la historia, ahora es el mayor colegio electoral de Chile, con 168 mesas de votación constituidas alrededor de los pilares sobre los que se levanta el estadio. Allí acudió ayer a votar la diputada socialista Isabel Allende, sobrina del presidente Salvador Allende, derrocado por Pinochet.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005