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Israel advierte de que no descarta atacar plantas nucleares de Irán

La diplomacia no ha funcionado, según altos cargos de Exteriores

Israel comienza a barajar en serio la opción de un ataque a las instalaciones nucleares iraníes. Aunque el primer ministro, Ariel Sharon, desmintió ayer al diario británico The Sunday Times, que revela planes detallados para bombardear en marzo los centros donde se desarrolla el plan atómico iraní, el general Amos Gilad señalaba después: "No se puede descartar esa alternativa".

Un alto funcionario del Ministerio de Exteriores añadió la "enorme frustración" imperante en el Gobierno por los escasos frutos de la negociación entre la UE y Teherán. "No sería correcto para un país que afronta semejante amenaza negarse a considerar cualquier opción diferente a la diplomática. No se puede descartar esa alternativa para el futuro", afirmó Gilad, jefe de Estrategia y Planificación del Ministerio de Defensa, que sólo dijo que los detalles del plan anunciado por el rotativo inglés "no son correctos".

La escalada dialéctica del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que aboga por "borrar Israel del mapa", preocupa hasta cierto punto. Teherán dispone de los misiles Shihab 3, capaces de alcanzar territorio de Israel. Y acaba de negociar con Rusia la adquisición de baterías defensivas para destruir cohetes lanzados sobre su país. Pero son los programas nucleares de Irán -el Estado judío no niega que ya dispone de cabezas atómicas- el auténtico quebradero de cabeza del Ejecutivo de Sharon desde 2002.

Malestar con la UE

Según el Gobierno israelí, "la conversión de uranio en gas es ya un hecho. El siguiente paso es utilizar ese gas en las centrifugadoras para lograr el grado de enriquecimiento necesario" para fabricar armas atómicas.

No ocultan los funcionarios israelíes su malestar con las iniciativas de la UE y del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). "La conversión era la línea roja para la UE. Ahora ha cambiado de postura y la línea roja se ha trasladado al enriquecimiento. Irán ha tenido éxito. La comunidad internacional no es determinante. El problema es que hay compromisos, pero Teherán hace caso omiso", explicó ayer un alto cargo de Exteriores.

"La frustración es mucho mayor desde agosto, cuando Irán reanudó el enriquecimiento de uranio en Isfahán. Quienes estamos inmersos en el mundo diplomático, empezamos a perder la batalla. Nos resulta difícil defender nuestras posiciones", aseguró este alto cargo. "Hemos apoyado los esfuerzos diplomáticos", añadió, "pero no se ha conseguido nada. La resolución del OIEA de septiembre establece por vez primera un incumplimiento de Irán. Y también por primera vez se menciona la posibilidad de llevar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU. Pero nada sucede". El Gobierno israelí cree que sus enemigos están a punto de lograr su objetivo.

Han sido frecuentes los periodos electorales en Israel marcados por operaciones militares de gran envergadura. El 7 de junio de 1981, 23 días antes de las elecciones generales, el entonces primer ministro, Menahem Begin, decidió el bombardeo de la central nuclear iraquí de Tammuz. El 11 de abril de 1996, siete semanas antes de la cita con las urnas, Simón Peres desencadenó la operación Uvas de la Ira en Líbano. Y el 28 de enero de 2001, a sólo nueve días de otros comicios, Ehud Barak suspendió las negociaciones de Taba con la Autoridad Nacional Palestina. Pero el diplomático israelí asegura que nada tienen que ver las advertencias con las elecciones del próximo 28 de marzo.

"Las declaraciones que están haciendo los dirigentes políticos no tienen fines electorales. Hay gran frustración. La situación es muy peligrosa. No hemos jugado la partida [de la negociación], pero somos el primer objetivo. Lo siento, no somos europeos", recalcó el mencionado diplomático. El próximo marzo, el OIEA presentará un informe sobre el desarrollo nuclear iraní. Será un momento decisivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005