Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Y aún nos extrañamos

Supongamos que en un cercano país se ha producido un considerable descuido en el control de los residuos tóxicos. Se producen continuas contaminaciones de ríos y lagos, y el problema ha adquirido una magnitud tal que se ocasiona cientos de muertes y miles de enfermos irreversibles cada año. Supongamos que el Gobierno, para hacer frente a esta situación, decide una medida básica y evidente. Poner en marcha un plan de inspecciones y sanciones. Sin embargo, y a pesar de los miles de fallecimientos acumulados, es censurado inmediatamente por pretender saquear los bolsillos de los ciudadanos con insaciable voracidad recaudatoria. Para sacudirse esta acusación, aunque sigue adelante con el plan de inspecciones, declara que avisará cuándo y cómo se van a producir éstas. El resultado es el lógico: los ciudadanos desaprensivos continúan con sus prácticas, detenidas únicamente en el momento de las anunciadas inspecciones. Las muertes continúan produciéndose ante la indiferencia general. La acusación de que el plan de controles es una treta gubernamental para desvalijar bolsillos se mantiene a pesar de todo. ¿Surrealista? Cambien control de residuos por exceso de velocidad, e inspectores de sanidad por radares fijos de carretera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005