Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Análisis:A LA PARRILLA

Gasset Dubois Brut Nature

Gran Hermano sigue siendo el mayor proveedor de contenidos de Tele 5. Las sobras de Guadalix se reciclan en Salsa rosa, El debate y Top TV los días festivos y en El programa de Ana Rosa, A tu lado y Aquí hay tomate los laborables. Esta semana saltó un debate entre concursantes: "¿Cuántas veces te has masturbado desde que estás en la casa?". La masturbación es obsesiva en GH.

En el libro Ya soy famoso, ¿y ahora qué?, Moisés Ruiz cuenta la mala vida de Íñigo, juguete roto de la primera edición. En las pruebas de selección le preguntaron: "¿Cuántas veces te masturbas a la semana?". ¿Herejía? Depende. Recuerdo un capítulo de Seinfeld en el que Elaine, Kramer y Jerry apuestan a ver quién aguanta más tiempo sin masturbarse. Claro que eso ocurría en 1992, y podía entenderse como una manera de romper tabúes. En GH no se trata de romper nada, sino de añadir más leña al fuego.

Cambio de tema: alguien debería editar un recopilatorio con los comentarios a las pausas publicitarias de Antonio Gasset y sus despedidas en Días de cine (La 2). Esta semana dijo: "Llegó la pausa, idónea para zapear y comprobar el grado de cordura de las demás cadenas. Tras las promociones y publicidad (en estas últimas puede aparecer un señor calvo soplando suerte en un paisaje nevado) regresamos". La cordura de las demás cadenas estaba, en efecto, bajo mínimos. La despedida, en cambio, fue sentimental: "Esto ha sido todo. La próxima semana, más, desde esta televisión algo paranoica, con motivos últimamente. Apoyaos con fuerza en los seres queridos y sobre todo en los hijos. Es lo mejor que tenemos. No me cansaré de decirlo. Nada más. Besos".

Me emocioné casi tanto como viendo Papá Piquillo en Cine de barrio (TVE) o a la muñeca Baby Anabel, que, según el anuncio, "llora con lágrimas de verdad". Más anuncios emotivos: el de ositos amorosos luminosos, unos peluches que brillan en la oscuridad. En su versión adulta podrían triunfar entre los osos que frecuentan los cuartos oscuros de bares, clubes y discotecas gays.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005