Medio centenar de empleados de las canteras ilegales de Alhaurín de la Torre (Málaga) está acampado desde ayer a las puertas del Ayuntamiento para forzar una solución después del cierre ordenado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y tres semanas de huelga indefinida. "Necesitamos trabajar o no comemos, igual que otros trabajadores de la construcción afectados", resumió un dirigente sindical. El cierre de las canteras está afectando a dos mil obras y 30.000 viviendas nuevas de Málaga, según Comisiones Obreras.
Los representantes sindicalistas se mostraron dramáticos: "Tras el cierre de las canteras, el dato del paro en Málaga para fin de año será escalofriante", apuntaron fuentes de CC OO.
El alcalde, Joaquín Villanova (PP), decidió facilitar la concentración de los trabajadores y dispuso que los aseos municipales puedan ser utilizados por los huelguistas "si las condiciones meteorológicas son crudas", expuso Villanova. Por su parte, la Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra (PDSS), contraria a la existencia de las canteras, insistió en que la orden dictada por el TSJA "no tiene solución legal alguna", y recordó que si el Ayuntamiento concediera licencias de apertura a las canteras incurriría en un delito de prevaricación. La PDSS recordó que todas las evaluaciones de impacto ambiental presentadas ante la Consejería de Medio Ambiente han sido declaradas desfavorables.
El PP denunció hoy que la mayoría de las canteras de Málaga incumplen la ley y reclamó a la Junta la redacción de un plan director que fije los puntos de extracción y abastecimiento de áridos a la construcción, lo que rechazaron en un pleno de la Diputación de Málaga PSOE e IU. Hasta ahora cinco empresas de Málaga han presentado ante la Junta expedientes de suspensión de empleo que afectan a 250 trabajadores por la falta de material.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de diciembre de 2005