Centenares de taxistas de Vizcaya, junto a compañeros de las otras dos provincias vascas, se manifestaron ayer por la tarde en Bilbao para protestar por la muerte de su colega Eduardo Robredo, de 45 años, degollado la madrugada del lunes por un joven de 20 años. El detenido, R. E. P., continuaba ayer en dependencias de la Ertzaintza a la espera de pasar a disposición judicial.
La marcha discurrió bajo la lluvia hasta la iglesia donde se celebró el funeral encabezada por cuatro taxis con lazos negros en sus ventanillas y la foto de Robredo, seguidos por una pancarta con el texto No más muertos. Los 774 taxistas de Bilbao pararon ayer durante toda la jornada y no retomaron el servicio hasta pasada la medianoche. Volvieron a conducir con crespones negros en sus coches.
El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, del PNV, se mostró dispuesto a "ayudar" económicamente a la instalación de mamparas de seguridad en los taxis.
Los taxistas de otras capitales también secundaron de forma masiva el paro convocado en toda España entre las doce y la una de la tarde por las grandes asociaciones del sector; huelga que no sólo afectó a los vehículos, sino también a las centralitas telefónicas y oficinas de sus asociaciones, informa Efe. Julio Sanz, representante de la Asociación Nacional del Taxi, que agrupa a unos 8.000 trabajadores del sector, aseguró que el paro había sido muy importante en Madrid, Barcelona, Alicante y Zaragoza. El paro fue seguido especialmente en las estaciones y aeropuertos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de diciembre de 2005