Un corrimiento de tierra que se desencadenó el miércoles en una aldea del suroeste de Yemen (21 millones de habitantes) ha matado a más de 30 personas y herido a más de 40. Decenas de lugareños permanecían ayer aún enterrados bajo los escombros. Toneladas de rocas enormes, como las que se aprecian en la imagen, piedras, arena y lodo se desprendieron de una montaña cercana a la aldea Al Dhfeir, a unos 20 kilómetros al norte de la capital, Saná.
"Las operaciones de rescate continuarán día y noche entre los escombros y las piedras en busca de sobrevivientes", afirmó el capitán de policía Ahmed Al Amudi, citado por la agencia yemení Saba. Las labores de rescate, a cargo, básicamente, de militares, se han visto dificultadas por lo abrupto del terreno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de diciembre de 2005