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Reportaje:INTERNACIONAL

La naturaleza se rebela

EL AÑO LLEVA LA MARCA de las catástrofes naturales. Una de las más devastadoras que registra la historia (el tsunami que arrasó la costa norte de la isla indonesia de Sumatra y varios países asiáticos más tras un terremoto submarino) ocurrió en realidad cinco días antes de que comenzase el año, pero la magnitud de la catástrofe, con unos 230.000 muertos y millones de personas sin hogar, se ha dejado sentir a lo largo de todo 2005 y desató la mayor explosión de solidaridad que se recuerda. Al cumplirse un año, la herida aún no está curada y, lo que es peor, sigue sin implantarse un sistema de alerta que, en caso de que vuelva la gran ola, prevenga una mortandad tan terrible. Al otro lado del mundo, los huracanes se cebaron en la zona del golfo de México. Su número fue tan elevado que se agotaron las letras del alfabeto latino que se utilizan como iniciales para bautizarlos y hubo que recurrir al griego. Los peores fueron Rita y, sobre todo, Katrina, que arrasó Nueva Orleans (en la foto) al ceder los diques. Además de tragarse más de mil vidas, el huracán demostró que ni siquiera la superpotencia única puede enfrentarse con éxito a la furia de la naturaleza. Finalmente, en Cachemira, sobre todo en la paquistaní, un terremoto causó entre 70.000 y 80.000 muertos y dejó millones de damnificados sin techo ante un invierno implacable. España envió un contingente militar, en el marco de la OTAN, para contribuir a las labores de reconstrucción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de enero de 2006