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LOS RETOS DE 2006 | SOCIEDAD

La gripe aviar amenaza

La gripe aviar no se caerá de la agenda en 2006. Su persistencia se deberá en parte a las noticias previsibles: mientras duren los meses fríos, el virus H5N1 seguirá infectando a alguna que otra persona en China o Tailandia; las aves migratorias que bajaron en invierno subirán en primavera, y alguna traerá las temidas siglas a los humedales mediterráneos.

Y por supuesto, nadie sabe cuándo puede llegar el gran titular, si es que llega. Las tres grandes pandemias de gripe del siglo XX (1918, 1957 y 1968) fueron causadas por virus aviares que, de un modo u otro, lograron adaptarse al ser humano. Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la historia se repetirá no hace más que prestar un altavoz a la mejor ciencia disponible. El virus que se adapte al ser humano, sin embargo, no tiene por qué ser el H5N1 de las aves actuales. Y la augurada pandemia no tiene por qué estallar en 2006.

Pero la gripe aviar ya no necesita titulares para quedarse en la agenda. La OMS ha logrado convencer a Occidente de que existe un riesgo tangible y cuantificable: los 7.000 millones de dólares que Bush ha anunciado para su plan de preparación contra una posible pandemia han fijado el listón.

Desde Asia

En la China rural -pero también en los barrios bajos de Pekín-, en Vietnam, en Tailandia y en media Asia, una cuarta parte de la población mundial come, duerme y respira al lado del pollo, del pavo, de la civeta, del cerdo y de cualquier otro peldaño de la escalera biológica que el virus va subiendo poco a poco, mutación a mutación.

Esos países necesitan ayudas: sobre todo para pagar indemnizaciones cuando hay que sacrificar aves infectadas por el H5N1. En esto, la OMS todavía no ha tenido éxito.

Finalmente, la gripe -aviar o no- será en 2006 una de las banderas de los nuevos aires que soplan en la big pharma. Por primera vez en 30 años, los gigantes farmacéuticos Sanofi, Novartis, Glaxo y Merck han empezado a invertir cifras de ocho ceros en el desarrollo de vacunas. Hay razones científicas y mercadotécnicas complejas, pero el viejo virus que viaja con los pájaros tiene un lugar en la foto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de enero de 2006