Ya se empiezan a notar los beneficios de la "ley antitabaco". Los dependientes de cualquier establecimiento te tratan con mayor atención y cuidado; sólo, en algún caso, notas leves tics, quizá debido a la ingesta masiva de tranquilizantes. Los bares menores de 100 metros cuadrados se han sumado en gran número a la campaña (entre un 10% y 20% son para no fumadores) En los estancos, los usuarios han disminuidos exponencialmente. Entre los fumadores, la sonrisa es perenne.
Teniendo en cuenta el éxito, ya claro, de estas medidas, vayamos a los pasos siguientes: la prohibición total y un Comité de Salud Pública que vele por la extinción total de los vicios que asolan a nuestra insana sociedad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2006