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OPINIÓN DEL LECTOR

Más que profesionales

Estas palabras no quisiéramos que cayeran en el olvido; tanto que nos quejamos de la Seguridad Social, de su servicio, de su atención... Quisiéramos gritar a los cuatro vientos ¡gracias!

La noche del 22 al 23 de diciembre, el equipo de urgencias del hospital materno-infantil del Gregorio Marañón, en la calle de O'Donnell, 50 de Madrid, dejó sus batas de médicos y enfermeras para ponerse el de padres y madres y acompañarnos en los momentos tan terribles que nos iba a tocar vivir.

Jorge, nuestro bebé de cuatro meses y medio, entraba muerto. La muerte súbita se le cruzó en su vida. Hicieron todo lo posible para reanimarlo, pero ahora sabemos que ellos conocían desde el principio el desenlace. Sin embargo, tuvieron el tacto y la prudencia de esperar el momento "idóneo" para darnos la terrible noticia.

Queremos daros a todos las gracias por tratarnos como lo hicisteis, por abrazarnos, por llorar con nosotros, por darnos explicaciones y consuelo cuando ya no lo había. No quisiéramos que se nos olvidara ningún nombre, si fuera así os pedimos perdón.

Uno a uno os nombramos para que os sintáis orgullosos del trabajo que hacéis día a día y, ya que Jorge no estará nunca más con nosotros, él os dé fuerza para que salvéis otras muchas vidas. Mar Guerrero, Cristina Bélendez, Felipe González, María Fontecha, Cecilia Soria, Teófila González, Amalia Fernández, Mari Cruz García, Dolores Fernández, y en especial a ti, Francisco Ferouelle. Gracias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2006