Hemos consolidado una sociedad que ha decidido sustituir una buena educación cívica por leyes coercitivas, es decir, hemos rechazado una sociedad democrática e ilustrada a favor de una sociedad policial y maleducada. Todo lo que hemos avanzado en tecnología hemos retrocedido en calidad humana y cultura democrática. Esperemos que todo esto tan sólo sea un efímero sarampión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2006