Cabalgatas como la de la imagen (la de Vitoria) coparon ayer las calles de las principales ciudades vascas para alimentar unas horas antes la ilusión por la Noche de Reyes. Ésta es una de las pocas ocasiones del año en que las restricciones de tráfico y los problemas circulatorios son admitidos con una sonrisa por los mayores, encantados de ver cómo sus hijos se extasian ante el esplendor de los Magos de Oriente y su séquito, repartiendo caramelos y sueños. Por la mañana o poco antes del inicio de las cabalgatas, los alcaldes recibieron a Melchor, Gaspar y Baltasar en los ayuntamientos con el boato que merecen unos mandatarios lejanos y míticos como éstos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de enero de 2006