No importaba que la lluvia cayese abundantemente sobre la capital. Los niños volvieron a tomar ayer el parque del Retiro para probar los diferentes artilugios que los Reyes Magos les habían dejado en sus hogares. Los adultos se cubrían con paraguas; los niños, con simples chichoneras para no hacerse daño por si caían sobre la tierra mojada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2006