Al abrir el viernes EL PAÍS me encuentro con la grata noticia La Ley de Dependencia prevé que los tetrapléjicos tengan un asistente personal; esto es consecuencia de la sensibilidad demostrada por este Gobierno de Rodríguez Zapatero. Sólo un matiz, quiero entender que no sólo será de aplicación para los tetrapléjicos, se contará con todo tipo de enfermedad: por ejemplo, la distrofia muscular Duchenne hace que el afectado tenga una dependencia grave. Lo lógico será que se beneficiaran de la ley todas las personas con un grado de minusvalía importante calificada por los servicios sociales. En cualquier caso, deberemos de estar de enhorabuena.- Pablo Hurtado Rosado. Madrid.
En su artículo La Ley de Dependencia prevé que los tetrapléjicos tengan un asistente personal la señora Valcarce asegura que "[los tetrapléjicos] mantienen intacta su capacidad intelectual y psíquica, y, por tanto, su posibilidad de proseguir sus estudios y emprender una carrera laboral". Desde mi experiencia vital de persona con tetraplejia que prosiguió estudios y emprendió una carrera laboral, me pregunto: ¿para qué tanto esfuerzo y sacrificio? Porque lo que en este artículo no dice Valcarce es que una vez incorporado al mundo laboral, en lugar de vivir en las mismas condiciones que quienes ejercen igual trabajo con igual formación, seguirás condenado a la precariedad económica por el empobrecimiento que impondrá el copago en función de renta. Para quienes necesitamos muchas horas de asistencia, en mi caso 14 diarias, un copago del 30% es una condena a exclusión social perpetua.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2006