El 6 de enero es un día de estreno: juguetes nuevos, ilusiones cumplidas. Y como tal, la tradición manda abrir todos los paquetes, colocar las pilas necesarias, armar los castillos y los barcos, probar los coches teledirigidos y recorrer las calles con la bici o los patines. Como el pequeño vitoriano de la fotografía, que se abrigó bien para lucir por la Plaza de España su nuevo patinete. Y es que la emoción de los regalos aumenta mucho cuando se enumeran a los primos y amigos y cuando se muestran orgullosamente por el barrio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2006