En la Comunidad Valenciana no hay pozos petrolíferos, no hay minas de oro o de diamantes y, al paso que vamos, en poco tiempo no habrá huerta ni Albufera, destruidas por las armas de recalificación masiva manejadas por los depredadores urbanísticos. La Comunidad Valenciana ha padecido gobernantes con sueños míticos, políticos que se dedican a la política sólo para hacer dinero y, entre unos y otros, han dejado a esta comunidad al borde de la quiebra. Y, sin embargo, la Comunidad Valenciana es la más rica del mundo. Al menos, eso se deduce de las palabras de Francisco Camps que, vaya donde vaya, dice que la Comunidad Valenciana es el referente mundial de no sé cuántas cosas. ¿Será en enseñanza, por lo de los barracones? ¿Será en Sanidad?¿En urbanismo? Creo que no. Para mí que Camps está en la higuera y ahora no es tiempo de higos. Además, con el frío que hace puede coger un fuerte resfriado y, ¿quién y cuándo le van a curar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 2006