Nada más conocerse el proyecto la gente se preguntaba: ¿para qué el nuevo puerto? A la solicitud de un dique de protección por parte del Ayuntamiento, la consejería de Transporte respondió con una oferta de un nuevo puerto pesquero. Por su parte, la consejería de Pesca consideró que no se necesitaba dicho puerto y, asimismo, Medio Ambiente informó y declaró en el mismo sentido. Por otro lado, Ezker Batua, miembro del tripartito, se posicionó tambien en contra.
Lo que en un principio era un nuevo puerto pesquero, el señor Amann lo convirtió en puerto mercantil. Recientemente, la consejera Lopez de Gereñu afirmó que podría servir "para otras actividades", sin precisar cuales.
Al objeto de facilitar los trámites medioambientales, a la primera fase del Puerto, le denominaron "Proyecto de mejora de acceso marítimo". Hace cuatro años, los burukides del PNV local no lo vean con buenos ojos, pero tras el chantaje del señor Amann (o todo o nada) no les quedó más remedio que posicionarse a favor.
Pero tras leer unas declaraciones a la prensa de Xabier Arzalluz, tal vez hayamos dado con la clave del porqué del proyecto. Decía textualmente: los partidos políticos emplean métodos que cada vez se parecen más a procesos mafiosos de favoritismos. "O me das tanto o esta obra no es para tí". Y claro, Xabier Arzalluz conoce perfectamente las relaciones del PNV con las empresas constructoras.
Desgraciadamente, el PNV ya nos tiene acostumbrados a este tipo de "jugadas" ocasionales, pero lo verdaderamente llamativo en este caso es que Batasuna, que ostentaba la alcaldía en la época de presentación de proyecto, se posicionó ciegamente en pro del proyecto (la medalla de oro concedida al señor Amann lo atestigua), actuando a nivel municipal desde entonces y hasta el comienzo de las obras, siempre en tal sentido, y a esto no estábamos habituados.
Ojalá el tiempo ponga a cada uno en su sitio. Mientras tanto seguiremos esperando a la decisión de los distintos juzgados encargados de examinar el proyecto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de enero de 2006