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CARTAS AL DIRECTOR

Hábitos de monopolio

San Sebastián de los Reyes, Madrid

Desde el pasado 23 de noviembre, estoy sin línea de teléfono ni Internet en casa debido a una avería en la línea exterior de Telefónica. Mis relaciones desde entonces con esta compañía se pueden calificar de kafkianas, para indicar algo más allá del surrealismo creíble.

Los partes de avería dados a los números 1002 y 1004 desaparecen cada dos o tres días, dándola por solucionada (esto se ha repetido unas quince veces). El fax para enviar por escrito el parte no funciona y, aún peor, es único.

Las llamadas al 1002 y 1004 son siempre un volver a empezar desde cero, aunque el parte lo he dado unas veinticinco veces. Me siguen facturando como si el servicio fuera correcto, a pesar de mi queja continuada. Su servicio por Internet para atención al cliente sólo funciona para contratar nuevos productos y servicios. Cuando se intenta notificar la avería, no funciona; he realizado más de treinta intentos y finalmente he tenido que notificársela como un comentario en la página de contratar nuevos servicios, que eso sí funciona.

Parece una compañía virtual e inexistente de cara al cliente. Les deseo que no tengan relaciones con este gigante de pies de barro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 2006