Ser policía (guardia civil, mosso d'esquadra, ertzaina, etcétera) o bien te gusta o lo haces por un considerable sueldo en principio sin muchos quebraderos de cabeza. Me voy a referir a estos miembros de la Seguridad del Estado para los que ganar previsiblemente un "dinero fácil" es su principal motivación y estímulo.
En los años 50, quien entraba en la policía con esa idea lo hacía para comer, ya que la miseria estaba muy extendida y, en mayor o menor medida, estaban mal vistos por tener que obedecer y servir a un régimen franquista.
Medio siglo después, en el que la miseria generalizada ya no existe, la mayoría de los y las que lo hacen, es por la televisión de plasma, el DVD reproductor, etcétera, y me atrevo a deducir que están mejor vistos que los que entraban en la academia por una cuestión de "primera" necesidad.
Mi reflexión, y sin entrar a juzgar a nada y a nadie, es que aunque ahora estemos viviendo en un régimen no franquista y autonomista, las distintas policías obedecen las ordenes que les da el poder de turno, y el acto de acatarlo y cumplirlo es el mismo que en los años 50.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de enero de 2006