El Parlamento Europeo rechazó ayer por 532 votos en contra y 120 a favor la directiva propuesta por la Comisión Europea sobre liberalización de los servicios portuarios. Los votos en contra correspondieron a los socialistas, la Izquierda Unitaria y Los Verdes. Los populares y liberales se dividieron. La votación de ayer se registró después de los duros enfrentamientos entre los estibadores y la policía a las puertas de la sede de la Eurocámara en Estrasburgo, en los que hubo más de 60 heridos.
La directiva, presentada por la anterior comisaria de Transportes Loyola de Palacio, pretendía liberalizar los servicios portuarios. Básicamente permitía a las navieras contratar a sus propias empresas o emplear a miembros de sus tripulaciones en la carga y descarga, al margen de los estibadores especializados. Además se pretendía privatizar los servicios de pilotaje que realizan los prácticos en las tareas de aproximación y amarre. La mayoría de estos servicios son públicos.
El presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, manifestó ayer que no se podía llevar a la Eurocámara una directiva "recalentada". "Ya habíamos dicho 'no' una vez. Ellos [la Comisión] volvieron a llevar la directiva a su cocina, la recalentaron y han servido el mismo plato". Borrell añadió que si no hubieran presentado el mismo texto, se habrían "ahorrado mucho tiempo, mucho esfuerzo y algún herido".
El comisario de Transportes, Jacques Barrot, descargó ayer toda la responsabilidad del naufragio de la directiva en su antecesora De Palacio, quien la presentó a finales de 2004, poco antes de dejar el cargo. El comisario alegó que no retiró la directiva porque confiaba en que el debate parlamentario atemperaría el rasgo liberal del texto. La ex comisaria lamentó ayer el fracaso de su iniciativa e insistió en que Europa debe poner fin a los monopolios en los muelles. La Comisión retirará probablemente el texto en los próximos días.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de enero de 2006