Un hombre se confesó ayer ante la Guardia Civil autor de la muerte de Águeda González Portela, de 21 años, residente en Baiona (Pontevedra) que llevaba una semana desaparecida. El cadáver fue hallado anoche en un pequeño monte de ese municipio, en una zona conocida como Chan da Lagoa, oculto en una cueva. El homicida, Francisco Javier Reyes Barreiro, de 29 años, condujo al lugar a la Guardia Civil y a la juez de Vigo encargada del caso tras admitir que estranguló a la víctima y le asestó tres puñaladas el día de su desaparición.
La Guardia Civil había detenido a Barreiro, casado y con dos hijos, natural de Baiona, aunque con domicilio en la localidad cercana de Caldelas de Tui, tras comprobar que fue la última persona que llamó al móvil de la desaparecida. La familia no había vuelto a tener noticias de Águeda González desde que ésta salió de casa, en la mañana del día 11, conduciendo el automóvil de su hermano con el pretexto de que tenía que hacer unas fotocopias en el centro de Baiona. Pero nunca llegó a acudir a la copistería, y el coche fue encontrado en un aparcamiento próximo a la estación de autobuses del pueblo.
Durante una semana, cientos de vecinos, agentes de las fuerzas de seguridad con perros adiestrados y voluntarios de Protección Civil, reforzados por un helicóptero de la Guardia Civil, habían rastreado infructuosamente los montes de una amplia zona entre Vigo y la frontera con Portugal.
Ayer mismo, la Guardia Civil anunció la suspensión de la búsqueda. Las fuerzas de seguridad ya tenían una pista fiable por el listado de llamadas al móvil de Águeda. En la academia de corte y confección de Vigo donde estudiaba, confirmaron que se le había visto varias veces acompañada de un hombre. La Guardia Civil detuvo ayer a Francisco Javier Barreiro que, según fuentes próximas a la investigación, mantenía una relación íntima con la joven.
El hombre se derrumbó en el interrogatorio y confesó que la había matado sobre las 13.30 del día 11. La estranguló y le asestó tres puñaladas. Pasadas las diez de la noche de ayer, acompañó a la Guardia Civil y a la juez del Juzgado número 3 de Vigo al lugar de Chan da Lagoa, un pequeño monte próximo a un colegio de Baiona, que ya se había rastreado estos días. El cuerpo estaba oculto en una pequeña cueva cuya entrada había cubierto con unas piedras.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de enero de 2006