La policía británica ha incrementado las medidas de seguridad en torno a los cuatro hijos del primer ministro, Tony Blair, tras descubrir que un grupo de protesta planeaba el secuestro del más pequeño, Leo, de cinco años. La policía confirmó que estaba al corriente de esos planes, todavía muy embrionarios. La idea del secuestro, desvelada ayer por The Sun, era manejada por elementos radicales de Padres por la Justicia, que desde hace años realiza acciones espectaculares para llamar la atención de la opinión pública sobre las dificultades que tienen muchos padres separados o divorciados en el Reino Unido para poder ver a sus hijos.
Los planes fueron detectados por los servicios secretos de la policía, que tiene interceptadas las conversaciones de algunos miembros de este grupo dada la creciente amenaza que suponen sus acciones. Empezaron disfrazándose de Superman o de Batman y encaramándose a puentes y otros edificios públicos, como el palacio de Buckingham, el Ministerio de Exteriores o el London Eye, la noria levantada enfrente del Parlamento, a orillas del Támesis. Pero desde que arrojaron un polvo color púrpura contra el primer ministro mientras éste intervenía en los Comunes, la policía ha empezado a tomar medidas por la deriva violenta de sus acciones de protesta.
Aparentemente, los planes de secuestro no habían ido más allá de meras conversaciones. Algunos padres radicales querían retener a Leo durante un breve periodo para llamar la atención sobre su situación. El fundador del grupo, Matt O'Connor, de 38 años, se desmarcó ayer de esos planes y se declaró dispuesto a disolver la organización. "Me siento responsable. Yo puse en marcha Padres por la Justicia, pero todo esto hace que me pregunte si no he creado un monstruo", declaró a The Sun.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de enero de 2006