Los planes para dejar morir a una niña de 11 que está en coma quedaron ayer suspendidos, después de que la pequeña empezase a respirar tras serle desconectado el respirador. "Ha habido alguna respuesta y no sabemos si es un acto reflejo o algo más", declaró la portavoz de Servicios Sociales de Massachusetts. El Supremo del Estado había fallado a favor de la desconexión.
Si la niña, Haleig Poutre, muere al fin, su tía materna y el marido de ésta podrían ser acusados de haber propinado una paliza a la pequeña, que fue hospitalizada en coma en septiembre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 2006