El Gobierno británico quiere sacar en 10 años a un millón de personas de la bolsa de trabajadores que reciben ayudas por incapacidad laboral y que están fuera del mercado de trabajo. El objetivo del Ejecutivo de Tony Blair es doble, ahorrar a los contribuyentes más de 10.000 millones de euros al año y acercar la tasa de empleo al 80%.
El paquete de reformas fue presentado ayer en el Parlamento en forma de Libro Verde, primer paso para abrir un debate nacional sobre la reforma del Estado de bienestar. En la actualidad, 2,7 millones de personas están exentas de trabajar debido a problemas crónicos de salud, generando un gasto público de 18.500 millones de euros al año.
El Gobierno propone ahora fomentar el retorno al empleo entre este grupo de población. Y quiere hacerlo mediante el efecto combinado de estímulos y asesoramiento por un lado y recorte progresivo de las ayudas a quienes no se sometan a cursos de reciclaje. De esta manera, si se niegan a volver a trabajar a pesar de que el Estado haya llegado a la conclusión de que están en condiciones de hacerlo verían reducidas al nivel de cualquier otro desempleado las ayudas públicas que reciben. En paralelo, se aumentarían las ayudas que reciben quienes realmente estén incapacitados para trabajar.
Las propuestas han recibido una cauta bienvenida desde los escaños de la oposición, pero corren el riesgo de provocar fricciones con el ala izquierda del Partido Laborista, que en 1999 ya se rebeló contra la reforma del Estado de bienestar que proponía entonces Blair.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006